La rebelión de los aires acondicionados
26.1.07
Se acuerdan de que contamos que teníamos el juego de esquivar gotitas de los miles de aires acondicionados de la ciudad? Bueno. Después de leer un artículo en el diario que decía que a causa de los miles de aires acondicionados de Buenos Aires la ciudad se estaba recalentando demasiado, decidimos hacerles la guerra.
Benjamín inició todo. Desde el departamento donde estamos empezó a insultar a todos los aparatos. Uno por uno. Después, cerró la ventana y se fue.
No sospechabamos lo que ocurriría después....
Salimos a ver algunos libros para engrosar bibliotecas en Santiago. Miramos por todas partes en varias librerías y los precios están muy muy baratos. Mas o menos a la mitad de de lo que están en santiago. Este es el recorrido: caminamos por toda la librería, vamos sacando libros y libros, y cuando ya tenemos diez en la mano, nos damos cuenta de que 3mil x 10 son 30mil pesos y devolvemos todos excepto uno o dos. Hoy el Benja se compró un libro de arte, de Paul Kleé. Yo me compré tres: Poesías completas de Machado, un libro de Mark Twain y Cuentos Completos de Poe. Too chocho. También me compré la Actualidad Psicológica, una revista mensual de psicoanálisis que a Chile llega carísima. Entiendo poco de lo que leo, pero con uhna lectura más profunda no me cabe duda que la cosa será mucho más fecunda.
Ibamos recorriendo librerías, cuando se nos ocurrió comprar algunas empanadas. Si, en Argentina nos las copiaron. Y lo peor es que nos las copiaron bien. Tienen empanadas hasta de salsa tartara con camarones, y la empanada de carne tiene un 1% de cebolla. La cosa es que con Benja compramos 12 empadas porque teníamos hambre. Con todo lo que traspiramos en esta ciudad húmeda, comer algo de basura a diario no nos hace tan mal. Las ibamos comiendo camino de vuelta a la casa, caminando.
De pronto, el cielo tembló, cayó un raýo, luego un trueno y uno de los aires acondicionados explotó en rabia. Se escuchó: Enfriaré y enfriaré y a ustedes los emaparé. Y todos los aire acondicionados le siguienron las corriente, luego de un "siganme los mal'o", más flaite que el pelo del benja. Llovía y llovía, y nosotros con pantalones y zapatillas. La unica solución, caminartranquiñamente a casa mientras todos los argentinos nos miraban con la misma cara que mira un nazi a un judío con plata. Todo mal. El benja casi se resbala corriendo hacia la casa y el mapa se nos mojó, así que nos perdimos.
Nos demoramos como una hora en llegar a la casa.
Teníamos mojada hasta la parte más interior del ombligo.
Menos mal, se salvaron la cámara digital, la análoga y la plata.
Llegamos a la casa, el "conserje" nos habló en su argentino-tribal (nunca le entendemos NADA de lo que dice), se rió de nosotros y abrió la puerta. Llegamos a la casa y saltamos por el departamento para no mojar el parqué. Lo demás es parte del relajo. Ducha, cambio de ropa y mirar como se seguían mojando todos allá abajo.
Lamentablemente no tenemos fotos del suceso. No tenemos fotos de cuando estábamos empapados porque teníamos miedo de que algún aire acondicionados nos tirara un chorro y nos pillara infraganti. Aún así, salimos de nuevo a la calley aquí estamos.
Quiero contar también lo que hicimos ayer en la noche.
posteado por Pato.M. @ 10:52 p. m.,

