Huidobro
8.3.09
"El Arte es una cosa y la Naturaleza otra. Yo amo mucho el Arte y mucho la Naturaleza. Y si aceptáis las representaciones que un hombre hace de la Naturaleza, ello prueba que no amáis ni la Naturaleza ni el Arte."
Etiquetas: Aforismos de un narcisista, Opinión, Pensemos?
posteado por Pato.M. @ 12:32 p. m.,
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La ciencia como mitología
18.9.07
"Acaso tenga usted la impresión de que nuestras teorías constituyen una suerte de mitología, y en tal caso ni siquiera una mitología alegre.
Pero, ¿no desemboca toda ciencia natural en una mitología de esta índole?
¿Les va a ustedes de otro modo en la física hoy?"
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posteado por Pato.M. @ 11:17 a. m.,
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Preguntarse y actuar
18.7.07
Es la tarea más importante de la cotidianeidad concreta. De hecho, es lo único que la permite.
Nada puede verdaderamente hacerse si es que no hay espacio para el paraqué.
Toda acción es primero (y para siempre) una pregunta
Etiquetas: Aforismos de un narcisista, Pensemos?
posteado por Pato.M. @ 1:57 a. m.,
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Cambian las personas?
7.7.07
Con esta pregunta, me refiero a cambios importantes en la manera de ser de las personas.
Yo estoy absolutamente convencido de que las personas no cambiamos. Lo único que podemos hacer es hablar sobre cómo nos han cambiado. Palabreamos el cómo la ajenidad absoluta nos obliga a vivirnos desde algún lugar.
Aquí lo importante no es si las personas cambian o no cambian,
sino quién las cambia.
Pero, más relevante aún, es la pregunta: y ese quién, es siempre una persona?
Etiquetas: Pensemos?
posteado por Pato.M. @ 3:10 p. m.,
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Ideas para ensayo: el pensar como compromiso creativo con la existencia
19.5.07
Sin embargo, no sólo nos referimos al pensar filosófico. La pregunta por la identidad, por el sentido de lo que hoy construimos y por la muerte son elementos de la vida cotidiana, forman parte esencial de nuestra particular manera humana de vivir el mundo.
El pensar es una acción libre, pero lo es sólo porque alguna vez fue esclavo de la cruda realidad que el soma tuvo que vivenciar en la manera de la frustración. En este proceso, que es también el comienzo de la vida conciente, el pensar surge como un cayo que surge por una necesidad vital de sobrevivencia. Sin embargo, también acuña raíces importantes con la propia existencia, siempre más allá del dominio conciente. En tanto intenta responder a las preguntas de esta existencia que es en sí misma frustrante, se levanta no sólo como un elemento que permita sobrevivir, sino también como pivote que articula todo lo que el ser humano es. Así, también desde una articulación inconciente, el pensar da sentido a la vida cotidiana.
Pensar es una acción libre que nos compromete con la existencia. Responde a la responsabilidad que sentimos para con nosotros mismos: arrojados desnudos al vivir, el hombre se viste de pensamiento. Brota desde alguna parte y se encamina hacia un horizonte desconocido. Y justamente porque el origen y el fin son un misterio es que podemos entregarnos -por necesidad- a algo con respecto a la cual la vida se haga digna de ser vivida. Pero estas ropas con las cuales el hombre tapa su desnudez no sólo constituyen una coraza, sino que más fundamentalmente toman los elementos más representativos de nuestra existencia para darle un sentido que trascienda al propio pensar y a la propia existencia. El pensar intuye tangencialmente -nunca comprende- los grandes pilares de la vida, y es en base a esa acción que nos permitimos existir.
Este pensar que surge como compromiso con la propia existencia nace desde rincones oscuros. Incluso preguntarse por el origen parece absurdo, pues en su manifestación conciente se esconde -entramado en la superficie- un Otro que estructura la propia identidad y una experiencia corporal vital y mortífera que también forman parte fundante de la existencia y de nuestro compromiso con ella.
La acción del pensar es, por tanto, algo con el cual la propia existencia se compromete. En su proceso no podemos sino hechar mano a lo que fuimos antes de la frustración y la instalación de la existencia, como también a la realidad inmediata de la vida cotidina. Así, el lugar psíquico donde esta acción toma lugar es siempre un lugar intermedio entre el ser absoluto de la satisfacción plena y la realidad objetiva. Este lugar permite el libre fantasear y la ilusión, pero también se encamina hacia el desenvolverse en un entorno objetivo y objetivante. Si se quiere, el pensar se da como experiencia creativa entre lo objetivo y lo puramente subjetivo, y es por eso que brinda sentido, que es siempre un sentido informulable, porque la misma realidad de la existencia es informulable. El pensar es la función de la creatividad.
Como intuición creativa sobre el significado informulable de la propia vida, el pensar se manifiesta socialmente en todo el espectro dela vida cultural. La cultura es, por tanto, reservorio dinámico de todo sentido: da cuenta de cómo los hombres intuyen, encaran, vivencian y enriquecen su existencia.
El pensar creativo, que recoge la vicisitudes de la vida objetiva y el anhelo de una relación de goce y satisfacción, se refiere tangencialmente a lo más fundamental de la existencia: el ser no como una plenitud ideal e inalcanzable, sino como una inmersa en la estructura misma del ser-en-el-mundo. En tanto humano, compromete al hombre con su propia existencia.
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posteado por Pato.M. @ 3:42 p. m.,
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Eso que siempre se escapa
2.5.07
Fui a la cocina,
agarré un alfajor.
Fui a mi pieza
lo abrí.
Se me enredaron las manos,
el alfajor cayó detrás del mueble,
ese mueble que no se puede mover
y que guarda mil arañas,
pelusas
y queseyós.
Ya no me lo puedo comer:
mal.
Y, si no lo saco
las hormigas me invaden:
peor.
Pero, ¿qué es un alfajor?
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posteado por Pato.M. @ 12:07 a. m.,
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Deseo
11.4.07
No se porqué me tomó tanto tiempo entender que la verdad no estaba guardada en los libros. No hay nada que los libros puedan decir que no sea a posteriori. Y lo que es aposteriori siempre es algo viciado, manoseado, util.
La poesía, el arte, el teatro, el cine, la fotografía. Algo hay ahí que señala hacia lo infinito que se abre en la relación con el Otro. Algo hay ahí de experiencia, de dolor, de deseo. Ese Otro que es siempre misterio, y que, cuando no lo es, es porque no es Otro, sino que es objeto. Porque si pensamos en lo importante, el pensar sale perdiendo. Gana la mirada traviesa, la sonrisa que invita, la palabra que esconde. Ese Otro se nos escapa, pero, porque se escapa, somos.
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posteado por Pato.M. @ 12:25 a. m.,
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Principios teóricos de la Clínica Freudiana.
7.1.07
Esta semana me di el tiempo de leer un texto pequeño de Ricardo Aveggio: Principios teóricos de la Clínica Freudiana. Lo saqué de el Círculo de Estudios Lacanianos de Chile, y se puede bajar de aquí.
Aveggio hace un breve revisión de los períodos teóricos freudianos, desprendiendo principios clínicos que ordenan, enmarcan y orientan al psicoanálisis.
Durante el período pre-psicoanalítico, Freud -como neurólogo- investiga la histeria, que hasta ese momento sólo había sido considerada como una enfermedad del sistema nervioso. A partir de la noción de los "estados segundos de conciencia", deducidos de los casos de histeria e hipnosis de Charcot, Freud, se abre camino a la causalidad psíquica de los síntomas histéricos, y deja de lado las hipótesis organicistas: las parálisis histéricas tienen un correlato con la manera en que nuestro lenguaje común organiza el cuerpo. El síntoma habla de la representación psíquica del cuerpo y no de la estructura anatómica del organismo. Desde aquí, Freud considera la existencia de un mecanismo psíquico como causa de la histeria: un trauma en la infancia produjo una reacción afectiva desagradable, pero la paciente no reaccionó frente a dicho afecto. El recuerdo se disocia del afecto, y este persiste en su descarga, ahora a través del síntoma. El proceso de cura consistirá en reconectar el afecto con el recuerdo para hacer innecesaria la descarga vía el síntoma. Esta idea implica la permanencia del recuerdo en un estado que no es la conciencia, la búsqueda de la descarga del afecto, la sustitución de lo no elaborado y la resolución del síntoma vía reconexión psíquica, todos elementos centrales en la constitución del psicoanálisis.
Desde aquí, pueden desprenderse principios epistemológicos de la clínica freudiana:
La teoría de la descarga
Freud supone, ya desde su Proyecto de psicología para neurólogos, que la actividad es producida por un quantum de energía que surge del estímulo y que por inercia tiende a la salida del organismo por el aparato motor que generaría la acción, descargando la energía a través del movimiento. El quantum tiende a la descarga, a la manera del proceso de un reflejo. El proceso psíquico transcurre desde el extremo de la percepción hacia el de la motilidad.
El aumento del quatum por sobre un límite produce displacer, y la descarga produce placer. Esto será el el principio del funcionamiento del aparto psíquico: el principio de placer.
Al hablar de la teoría de la descarga se hace inevitable mencionar la noción de formaciones del inconciente, que vendrían a ser representaciones sustitutivas de una descarga denegada por la censura, en una satisfacción secundaria. Aquí, el síntoma histérico es una sustitución de la descarga inhibida.
La disociación de la consciencia:
Defensa y represión
El punto de inicio de los planteamientos psicoanalíticos es el remover con el concepto del inconciente uno de los cimientos de la modernidad: la conciencia. El psicoanálisis se inicia en la fractura de la subjetividad en la condición dividida y discontínua del sujeto. El concepto del inconciente, que comienza como explicación de los síntomas histéricos, presenta desde su inicio una fuerte relación con la teoría de la descarga: la base de las psiconeurosis es una disociación de la consciencia debido a lo cual existen contenidos reprimidos. Estos permiten explicar los síntomas neuróticos en tanto éstos serían la descarga sustitutiva de un deseo al que se le denegó la satisfacción.
La no satisfacción de la tendencia, o más bien, la disociación de la conciencia -otro principio de la clínica freudiana- es producto de un acto defensivo frente a una tendencia que se dirigía a la satisfacción. Aquí, Freud instala el concepto de defensa. De paso, Freud instala la responsabilidad subjetiva en la comprensión del padecer, que tanto diferencia al psicoanálisis de un abordaje biologicista, en el que el organismo es externo a la subjetividad. Pero, ¿porqué defenderse de una tendencia cuya satisfacción produciría placer y satisfacción? Es aquí donde entramos en el campo de la paradoja: la satisfacción produciría placer y displacer al mismo tiempo, frente a lo cual el sujeto niega la satisfacción como una manera de evitar el displacer que ésta conlleva.
Así, para Aveggio:
"Señalamos la serie disociación de consciencia, defensa y represión como los términos que en la teoría dan cuenta de la operación del sujeto que inaugura y sostiene a lo insconciente como aquello que escinde, fractura y sorprende la intención sintética, abarcativa y coherente de la consciencia."
La lógica de la sustitución en la primera tópica
La sustitución es la operación según la cual se producen las formaciones de lo inconciente como medio para eludir la acción de la defensa a través del mecanismo de la represión. El "algo" que la represión mantiene alejado de la conciencia es la líbido, el monto de afecto o factor cuantitativo de la agencia representante de pulsión. La represión opera separando la líbido de la agencia representante. La primera obedecerá a la tendencia a la descarga, y la segunda permanecerá en el inconciente. Las formaciones sustitutivas del inconciente vendrán a descargar de forma indirecta el monto afectivo de la agencia representante. Esta sustitución es por tanto, una satisfacción sustitutiva de un proceso inhibido.
La sustitución forma parte de la estructura lógica del inconciente porque es solidario de la disociación entre representación y líbido, y porque es inherente al estatuto escindido de la conciencia.
La lógica de la regulación en la segunda tópica
Dentro de la esquematización del aparato psíquico en instancias, en esta tópica el Yo ocupa el papel central como el que "lleva las riendas" dentro del aparato. El Yo es un articulador funcional, un mediador de conflicto que asegura el buen funcionamiento.
El Yo regulará la descarga - y por lo tanto la satisfacción- teniendo en cuenta las exigencias del Ello, las limitaciones morales del Super yo y lo que sea importante en el mundo exterior. El acento está puesto en el equilibrio psíquico, en la regulación como operación yoica.
El autor termina señalando que sólo a partir de sus principios una práctica -como lo es el psicoanálisis- puede encontrar su porvenir.
Etiquetas: Pensemos?
posteado por Pato.M. @ 2:26 p. m.,
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Por estos días he tenido tiempo para leer algunos textos interesantes.
Entre ellos, un texto de Aveggio, psicólogo clínico, y un libro de cuentos de Enrique Araya - La tarjeta de Dios, el mismo autor de La Luna era mi Tierra y que es abuejo del benja.
Y como en este blog puedo hacer lo que quiera, se me ocurrió que voi a resumir y cmentar algunos de los textos que me lea. Lo más probable es que la mayoría de los comentarios no sea de literatura, sino de ensayos. Pasa que me gusta la literatura, pero todavía no he desarrollado la sensibilidad necesaria para leerla como captando lo esencial de la expresión artística.
Pienso que esto será con el objetivo principal de que los contenidos extracurriculares de la carrera que estoy siempre leyendo y revisando no se me olviden. He descubierto que la única manera de tener despierta la cabeza es re-pensando los textos a modo de escritura.
Los comentarios y resúmenes hechos por mí estarán en la etiqueta "Pensemos?".
Etiquetas: Pensemos?
posteado por Pato.M. @ 2:03 p. m.,
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Pienso, luego pienso.
18.12.06
A propósito de un comentario que la Cata A -una amiga de la U- me dejó en un antiguo blog, me puse a pensar en esto que es crear, inventar, pensar.
"[...] esas sensaciones que con el paso del tiempo, van tomando peso, van reemplazando a otras...de sansaciones pasan a ser ideas, a ser concretamente una critica, una palabra, una acotacion, que nos distingue, que ya es parte nuestra y que constituye nuestro crecimiento personal [...]"
La pregunta que trato de responder es: ¿Qué es pensar?
Siento que desde pequeño me he venido haciendo preguntas. Algunas muy extrañas, sobretodo al principio, otras muy acertadas. Pero quiero enfatizar en que no es que las preguntas las construya demasiado. Me llegan, me asaltan. Y me pillan desnudo. Lo importante es que me movilizan.
Siento que pensar es siempre un acto espontáneo. No estoy hablando del pensar como una tarea adaptativa ni normada, ni como lo que miden los test de inteligencia, El pensar sólo se da, y se da en la dimensión del misterio. La condición humana misma es pensante, en tanto podemos preguntarnos cosas que nos comprometen con la vida misma.
También siento que este pensar del que hablo no es una mera capacidad, sino que constituye lo que verdaderamente nos hace vivir. Preguntarse por el sentido, por ejemplo -independiente de que exista o no- es vivir en esta dimensión. Preguntarse, por ejemplo, por quién soy, es también comprometerse con la propia existencia.
Y, evidentemente, pensar es un proceso creativo. Y aquí trato de entender creación como algo que implica toda la existencia. El crear es el nacimiento de algo desde el misterio, desde un lugar nebuloso, porque la existencia misma lo es. Es un proceso creativo justamente porque es espontáneo y porque compromete. Yo me lo imagino como dar a luz a un hijo. Prescindiendo de las explicaciones científicas, la magia del nacimiento de un hijo es insondable. No vino de mí, no vino de tí. Vino de algo más, de una dimensión mágica. Eso es creación. Preguntarse por ella es pensar.
Y en esta parte es donde empiezo a entender el pensar no como un proceso exclusivamente intelectual, mental, alejado de la vida común y corriente. El pensar es experiencia, es aceptar que no nos queda otra que vivir en la duda, en la incertidumbre, en la incompletitud. Y se siente hasta en el cuerpo. ¿Por qué pensamos? Porque algo nos falta. Pensar es hablar creativamente sobre esa falta, aceptando que nunca la podremos llenar.
La creación no es algo vedado para algunos seres humanos superiores. No es materia sólo de los artistas. La creación hace a lo humano algo verdaderamente humano. La creación, siempre espontánea, implica preguntarse desde dónde vino lo creado. ¿De mí, de tí, de todos?. Ahí está el pensar. Ahí nace la duda. Y la duda mueve. La duda es vida. Deja abierto un espacio que antes estaba cerrado, clausurado, terminado. Sí, como un muerto.
Etiquetas: Pensemos?
posteado por Pato.M. @ 1:52 p. m.,
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