Chuy

- Cachai donde estamos?
Benja miró a lo largo y ancho de la oscura calle donde estábamos.
- Moya - dijo
- Es raro... todos los letreros de los negocios están mal escritos - dije.
- Sí!, ocupan letras raras.
- La cagó. Usan como una C con colita.
- Es como si estuviésemos en Francia.

La calle era larga y muy oscura. Se notaba que era una avenida principal, pero a las 2am ninguna calle presenta indicios de vida, a excepción de Corrientes, en Buenos Aires. Nosotros, no veíamos ni reconocíamos nada. Habíamos viajado unas 8 horas desde Punta del Este hacia el norte, bordeándo el atlántico, y no entendíamos muy bien por dónde estábamos caminando.

- Benja, esto es Chuy, cierto?
- Supongo po. Aquí nos dijo el chofer que nos bajaramos.
- Sipo, pero el chofer también nos dijo que nos ibamos a demorar 3 horas y nos demoramos 6.
- Pero lo de las 3 horas fue antes de que se cortara la correa de distribución del bus po.
- Verdad. Bonitas las horas que nos pasamos haciendo nada en medio de la carretera.
- Bonitas

Seguíamos caminando. Benja pateó una piedra y yo intentaba entender a qué habíamos ido a Chuy.

- Benja, a qué se supone que vinimos a Chuy?
Benja miró a lo largo y ancho de la oscura calle donde estábamos.
- Moya- dijo.
- Pucha Benja, nunca sabís na.

Pasó algún tiempo sin que dijiésemos nada. De pronto, Benja dejó caer su bolso al suelo -aplastando la mantequilla que nos robamos del hotel- y salió corriendo en dirección a algo que parecía una bomba de bencina. Yo tomé su bolso y lo seguí, corriendo. El Benja siempre hace esas cosas, así que ya estoy acostumbrado. Cuando lo alcanzé, se había puesto a conversar con algo que parecía un guardia, pero bien podría haber sido un policía.

- Parece que tú y tu amigo están un poco perdidos.
- Un poco. ¿En qué país estamos?
- En Brasil.

Los dos nos quedamos callados y nos miramos por un segundo. No sabíamos si tener miedo o estar contentos.

El guardia agregó:
- La frontera está algunas cuadras hacia allá- y apuntó hacia la dirección por la que habíamos venido caminando hace media hora.
- O sea, ¿estamos en Brasil? - preguntó Benja.

Yo miraba los letreros de la bomba de bencina. Todos es portugués.

- Sí, le acabo de decir. La frontera está unas cuadras más atrás.
- Chuta...- Benja suspiró. -Pato, estamos en Brasil.

Y así fue como llegamos a Brasil sin darnos cuenta. Teníamos la intención de ir hacia el norte de Punta del Este, pero se nos había perdido el mapa y no entendíamos muy bien hacia qué ciudad íbamos. Nos tomamos un bus y nos bajamos en la estación terminal, Chuy.

Después iríamos a saber que Chuy es una ciudad uruguayo-brasileña, y que la avenida principal (av. Internacional), divide ambos países. Y después nos dimos cuenta de que a un lado de la calle los letreros de las tiendas están en portugués, y que al otro lado están en castellano. Y que los precios están en pesos uruguayos, en dólares y en reales.

Todo esto ocurrió anoche. Hoy en la mañana hemos recorrido el pueblo y nos ha gustado tanto que nos quedaremos un día más de lo presupuestado. Es muy tranquilo, y la gente se sienta afuera de las casa a mirar como corre el tiempo. A pesar de todo esto hay turistas de muchos países, que recorren las calles paseando por las "Free Shops", tiendas sin IVA abiertas para todos los turistas.

Chuy es la ciudad más barata de Uruguay, porque al estar en la frontera con Brasil -que es más barato- tiene que bajar los precios, o si no las tiendas del lado uruguayo no venden nada. Pasamos de la ciudad más cara de Uruguay (Punta del Este) a la más barata en sólo unas horas de viaje.

Aquí ponemos un mapa (click para agrandar). Están todas las ciudades que hemos visitado y que iremos a visitar pronto. Pasamos por Buenos Aires, Montevideo, Punta del Este y ahora Chuy. Después nos devolveremos recorriendo Cabo Polonio y Colonia, dos ciudades que nos han recomendado por acá.

Nos quedaremos aquí hasta mañana. Por mientras vamos a recorrer el pueblito y a escondernos del sol, que ya nos asó la piel en Punta del Este y casi no podemos caminar. No es talla.

Estamos alojando en una hostal que nos sale 12 dólares diarios. En pesos chilenos, $3.000 cada uno. La gente que atiende es un siete y nos prestan cuchillo y vaso cuando compramos comida en el almacén de al lado.

Por mientras, miro a Benja por sobre la pantalla del computador y le pregunto:
- Benja, a qué se supone que vinimos a Chuy?
Benja pone cara de querer decir algo importante.
- Moya- dice.
- Pucha Benja, nunca sabís na.

posteado por Pato.M. @ 9:39 a. m.,

0 Comentarios:

Publicar un comentario

<< Home